Gianni Infantino ha mandado una carta a los miembros de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa como respuesta a un informe que pide un control externo de la FIFA

Fue un jarro de agua fría para Gianni Infantino: en diciembre, la expresidenta de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), Anne Brasseur publicó su informe ‚Good football governance‘ (‚Buena gestión en el fútbol‘) y al presidente de FIFA se le atragantó el desayuno. Brasseur, en su posición como Relatora Especial, pidió un “cambio radical en la cultura de la gestión y dirección del fútbol”, acusó a Infantino de “microgestión“ y le criticó el haber despedido a un gran número de empleados de FIFA después de proclamarse presidente en febrero de 2016.

Entre otros, recalca Brasseur, los presidentes independientes del Comité Ético, Hans-Joachim Eckert y Cornel Borbély, que fueron despedidos en mayo de 2017. Ambos aseguran que la decisión tenía una “motivación política” y que todavía tenían cientos de investigaciones pendientes. “Este es el final de los esfuerzos de reforma en FIFA”, dijo Borbély durante la conferencia de prensa en mayo.

El informe propone diferentes medidas para aplicar a la dirección de FIFA, UEFA y otras organizaciones. Una de ellas propone establecer un observatorio internacional externo que asegure la independencia de los consejos de administración de dichas asociaciones. De esta manera, introducir mecanismos de monitorización de los aspectos más importantes de gestión del fútbol, como garantizar elecciones transparentes, entre otras cosas. “Esto no pretende conceder al observatorio el poder de gobernar el deporte, sino asegurar que los principios de buena gestión se implementan en la práctica”, escribe Brasseur.

La publicación del informe produjo algunos titulares, pero parece que pocas consecuencias. Al contrario, el 10 de enero de este año se anunció la colaboración entre FIFA y el Consejo de Europa. Jagland, el Secretario General del Consejo, e Infantino, se mostraban muy positivos y subrayaban “la importancia de que la Convención del Deporte proteja los derechos humanos en el deporte -en particular los convenios antidoping, manipulación de partidos y en seguridad y protección en el campo-”, indicaba el comunicado de prensa. Parecía que Infantino había conseguido calmar a los parlamentarios entretanto.

Pero no es tan fácil, y en la FIFA se perciben los nervios. El 24 de enero, en la próxima sesión de invierno en Estrasburgo, el informe de Brasseur es uno de los puntos del día a debatir. La asamblea no sólo va a discutir punto por punto el documento, sino que también se espera que se acuerden medidas concretas para FIFA y UEFA. La más significativa, el establecimiento de un observatorio independiente, revisado por no menos que la Unión Europea. La aprobación de este acuerdo -necesita la mayoría simple- no obligaría a FIFA a aceptar a este órgano independiente, pero existiría una gran presión.

La FIFA intenta dañar el informe

Según ha podido saber El Confidencial, la FIFA está tratando de dañar la veracidad de este informe para así prevenir que se llegue a acuerdos el próximo día 24. En una carta de 11 páginas, que FIFA ha hecho llegar a los parlamentarios de los 47 estados miembros, la asociación critica directamente a Brasseur y sus conclusiones, citando que se trata de meros “rumores” y “conjeturas personales”. Y afirma que la información que contiene el documento es “incompleta y total y absolutamente falsa”. “Un número importante de referencias a FIFA se apoyan, no en evidencia sino en hipótesis”.

En su informe, Brasseur afirma que “la independencia real de los organismos de supervisión de FIFA no parece que esté asegurada. Esta es la conclusión a la que han llegado todos los expertos externos a FIFA que he conocido”. Para la institución estas declaraciones son “una vaga inferencia personal”. FIFA critica que el informe no refleja el “cambio sustancial” que la organización ha realizado bajo el mandato de Infantino, aunque en el documento sí se reconoce el progreso que se ha hecho en FIFA en materia de derechos humanos en el sistema de gestión.

Una carta para justificarse

En una entrevista telefónica con Anne Brasseur, ésta no esconde su sorpresa ante el enfoque de FIFA: “Estudié su carta exahustivamente para entender dónde me había equivocado, pero no lo pude encontrar. Esta carta escrita por FIFA no es una explicación sino la justificación de su conducta”.

Brasseur dice haber hablado con Infantino en la sede de FIFA en Zúrich. Después de su conversación, cuatro trabajadores de la organización la visitaron en Estrasburgo: “Y yo les dije: si cometo un error, lo corregiré. Pero en este caso no estoy equivocada. La FIFA vive en una burbuja, sin acceso desde el exterior”, comenta Brasseur.

A las críticas por parte de FIFA por haber publicado el informe en diciembre, un mes antes de llevarlo a debate en Estrasburgo, Brasseur contesta: “Este es el procedimiento habitual en la Asamblea Parlamentaria. No se puede publicar un informe una vez empezado el debate. Naturalmente, ha de hacerse previamente”.

En vista de los numerosos escándalos de corrupción que rodean al pasado de FIFA, Brasseur concluye que a las asociaciones de fútbol les es difícil autocontrolarse: “¿Dónde está la independencia? No existe”. Y reclama una vez más la necesidad de construir un comité independiente para monitorizar las organizaciones de fútbol. “Yo apoyo la autonomía del deporte. FIFA decide sobre las reglas del juego. Pero cuando se trata de principios, también las asociaciones de fútbol están sujetas al derecho común”.

erschienen in der spanischen Zeitung „El Confidencial“ am 20. Januar 2018

La carta: Good governance at FIFA a factual account